martes, 11 de septiembre de 2007

OTRA VEZ GRAN HERMANO

No sé por qué extraño impulso, a veces, nos sentimos atraídos por un bodrio; por la versión resobada de algo que sabíamos cómo se las gastaba. A mí me pasa. Pero creo que es porque cada vez que me encaro con la televisión y veo como se mueve el personal en la casa de Guadalix de la Sierra, no dejo de asombrarme de cómo se puede hacer un caldo, con los componentes pasados de fecha, y que le guste al personal.No encuentro explicación a lo que debería ser fácilmente explicable.

Pues el otro día empezó Gran Hermano. Cogí ya el primer capítulo empezado, y comprobé que la carnaza que han lanzado esta vez dentro de la casa tiene, cambiando la frase, "mucho desperdicio".

Un periodista rebuzna, y el eco rebota en la tapia de la cerca de lo absurdo: "Los responsables de la productora han querido reflejar cómo es la juventud en España". Glub. Puagg. Me resisto a pensar que los jóvenes son así. Me resguardo, penitente, del chaparrón de vulgaridad, ordinariez, "buenrollismo", topicazo maloliente, chorretones de sexualidad bobalicona, ración de "friki" camuflado....

No hay límite, ya lo sé. Qué maravilloso mundo éste, que se supera hasta en lo más bajo y zurrapero. Pero ahí estoy yo, con la boca abierta, "flipando en colores" y nunca mejor dicho.

Curado de espanto, intentando quitarme de la cabeza semejante espectáculo, homenaje zafio a la perdida de tiempo e inmisericorde máquina devoradora de neuronas. Al fin consigo despegarme el "chapapote" del hipotálamo. Cojo un libro de Jodorowsky, y mientras me deleito con la terapia suave y amable de su lectura, traicioneros, me vienen a la cabeza fogonazos de mierda concentrados en imágenes del negro de Gran Hermano, del transexual que han colado a modo de "almodovariana" novedad, al habla ininteligible de los andaluces profesionales.... ommmmmmmmmmm.... Cuento hasta diez. Nunca la catársis fue fácil, ni gratuita. El mono loco de la mente, como decían los orientales, se ha "colocado" y es difícil de aplacar. Apártenme de mi ese caliz.... de podredumbre.

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