martes, 11 de mayo de 2010

La chica de la foto

Dejadla que se oculte
del bullicio de la calle
de la vorágine de la gente
de este mundo que rueda
y que le duele.

Dejadla ocultarse un momento
al abrigo de los callejones
en los brazos de los gatos perdidos
con pupilas hondas y azuladas
que inundan con su calma

Dejad que se pose y repose
como el ave que pasa
buscando el oasis de un momento
donde nadie sea por ella
ni un segundo siquiera.

Deja que remueva papeles
con la punta del pie
sin pensar en nada tangible
sintiendo, sólo temblando
placeres de soledad y brisa

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

A veces, cuando vemos a alguien tan concentrado en sí como esta muchacha de la foto, es mejor seguir tu consejo: dejarla... Necesitamos estar a solas con nosotros mismos. Precioso poema para esta imagen. Saludos cordiales.

Rocigalgo dijo...

Gracias Isabel. Me he limitado a expresar un fenómeno que se hace evidente en la realidad. La realidad más apegada a lo irreal, que son los pensamientos. Démonos un tiempo, un segundo, para pensar o simplemente para no pensar en nada.
Un abrazo.