martes, 1 de junio de 2010

Insoportable curiosidad del ser


"No sé en qué consiste que soy naturalmente curioso; es un deseo de saberlo todo que nació conmigo, que siente bullir en todas mis venas, y que me obliga más de cuatro veces al día en meterme en rincones excusados por escuchar caprichos ajenos, que luego me proporcionan materia de diversión para aquellos ratos que paso en mi cuarto, y a veces en mi cama sin dormir; en ellos recapacito o que he oído, y río como un loco de los locos que he escuchado..."

Larra.

Decía un compañero mío, y padre putativo en la administración pública, que yo debería haber sido inspector de aduanas, o por lo menos auxiliar administrativo con derecho a hurgar en maletas, bolsas de viaje y bolsillos solapados. Es un extraño frenesí el del curioso, una necesidad psicológica que reclama indagar en lo ajeno y zambullirse en las situaciones furtivas. Situarse acodado en una barra y robar imágenes por encima de la hoja de un periódico; desnudar presencias, atestiguar discusiones, velar sueños. El vuelo rasante de los curiosos es una enfermedad incurable que se suele transmitir por el ADN. ¿Quién será el siguiente? ¿Quién tomará el testigo del catalejo, la libreta y la pluma? ¿Será Miguel? ¿Serán sus vástagos? Sea el que fuere, deberá seguir la estirpe del ojo presto y la mano que relampaguea, y preguntarse por cada cosa, independientemente de su importancia, tanto monta mirar por la mirilla los movimientos extraños del descansillo que centrar la atención en una conspiración en la mesa de al lado del restaurante. Ojos de Larra, ojos de rocigalgos, curiosos incurables.

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

¡Parece un trabajo buenísimo ese de registrar bolsos y maletas...! No creo que haya ocupaciones más sugestivas que hurgar en lo ajeno (¿o es nuestro?). Besitos.

Rocigalgo dijo...

Si, debe ser un trabajo fascinante. ¡Cuántas historias y vivencias se recogen, comprimidas, en una maleta! ¡Bienaventuradas aquellas que son sacadas del anonimato por la pluma de un escritor!
Saludos, y enhorabuena otra vez de parte de Dido y Eneas...