Lo que de verdad obliga

La famosa frase de Ortega, en la que se consideraba al individuo como un núcleo influido y presionado por el aura que lo rodeaba, se me ha venido a la mente esta mañana. Yo soy yo, sí, pero todo el extrarradio que rodea mi aura, es más yo mismo que mi propia persona. Si añadimos a esto una permeabilidad considerable a todo lo exterior, la vuelta de tuerca es aún más acusada. Son buenos tiempos para el individualismo. Más que eso: obligados. Fuerzas exteriores nos empujan dentro de nuestro círculo laboral ( el que todavía lo conserve), de nuestro círculo familiar, de nuestro propio círculo, el que limita con la piel. En los tiempos que corren, el teorema caló del "tanto tienes, tanto vales" es el esquema que reina. Qué pena. Por una palabra no se perfecciona: Cambiar tienes por eres. Operación sencilla pero no permitida. La circunstancia, amigo, la circunstancia. La dimensión en la que vives, las leyes que imperan, los roles que se han establecido, con cimientos de hormigón. ...