Despedida de soltero

Iba pensando yo según iba hacia Moncloa, cómo se iba a dar la noche y cuantos de mis amigos iban a acudir a la cita. Son nervios que responden a la incertidumbre de lugares, caras y situaciones. Agarrado a la barra del vagón, se me pasaban retazos de imágenes, siempre con una copa en la mano, y algún que otro cigarro humeando. Llegué al "Macetero" y ya se encontraban en el lugar mi hermano y algunos amigos del pueblo, a saber, Adolfo, Tomàs, Javirocío, Javilaura, el Bico, Esteban (recordé una y mil veces las fechorías, devaneos, algarabías, borracheras de adolescente y viajes en bicicleta con la solanera de agosto). Era como en aquellos tiempos pero con la pesada carga de las responsabilidades de la vida sobre los hombros de cada uno. Y las bofetadas de la lucha diaria en forma de canas, lorzas y algún que otro percance de salud. Pero aquí estabamos casi todos. Faltó Fernando y Rodrigo, a los que menciono por su mala pata y peor horario de trabajo. Después vinieron los amigos...