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Mostrando entradas de mayo, 2024

CARVALHO Y EL MISTERIO DE LA CUEVA DE ISIDORO

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  En esa media mañana del mes de junio, agarrada al tiempo como novia primeriza, el anteriormente llamado Torrejoncillo de la Ribera se había levantado con pereza etílica. Las fiestas habían dejado rescoldo, y la brasa del bullicio tardaría aún algunos días en apagarse del todo. Los coches de línea trasegaban por la carretera de circunvalación, y las urracas jugueteaban unas con otras, persiguiéndose dentro del algoritmo mental incrustado por la madre naturaleza, allá donde la cuesta de la grilla adquiere su rutilante nombre. Subiendo lentamente, por la acera de la sombra, con paso sereno, un hombre vestido de negro, cabizbajo, con las manos en los bolsillos, pareciera haber surgido de la nada, como de un aterrizaje, en abducción marciana se tratara. El día amenazaba canícula y bochorno, pero el visitante no parecía estar preocupado por el parte meteorológico, pues ya le ocupaba la mente algún tema que le tenía sumido en pensamientos y bosquejos, aún desconocidos. Llegó al fi...

CRÓNICA DE UN NACIMIENTO SIN ANUNCIAR. Vigésimo quinta tertulia literaria del Ateneo Realsitiense. Viernes, 17 de mayo de 2024. Día de San Pascual Bailón.

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  A las seis y cuarto de la tarde, iba yo a la querida tertulia literaria como un colegial aplicado que desea la reunión con sus compañeros de pupitre. Todavía no le encontraba explicación a esa agradable sensación de plenitud, a ese clímax contenido que sentía recorrer por los vasos sanguíneos que riegan mi afición por hablar de lo escrito, o de lo que está por escribir. Crucé temerariamente hacia el súper, con la mochila a la espalda y tentándome el bolsillo para sentir el monedero en el muslo. Los del puente de Vallecas no utilizamos los pasos de cebra, aunque nos cueste un susto. Cosas del RH o el ADN y esas cosas, como diría, me imagino yo, mi querido Paco el de las Castellanas. En la entrada dudé un momento entre dejarla en el armario para las “impedimentas” de Día, o seguir adelante e infringir otra norma, esta vez no escrita. Finalmente me adentré en ese bosque multicolor de comidas e higienes, pensando que, si alguna cajera me conminaba a enseñar su contenido, el catálog...