EL MISTERIO DE SOMORROSTRO II

La reunión de las nueve, en el departamento de homicidios había empezado media hora más tarde de lo habitual. El comisario de Coslada era una persona metódica, que dejaba pocas cosas al albur de la improvisación. La demora tenía una explicación: nuevos datos aparecidos en torno a la muerte de la calle Somorrostro tenían que ser incorporados al expediente, y resultaban vitales para la explicación al equipo. - Jorge, vas a llevar tú este caso. Es un homicidio en San Fernando . La llamada de teléfono fue concisa y casi rutinaria. Jorge Vélez , inspector de policía, hombre hecho a sí mismo, autodidacta, solía hacer buen tándem con su jefe. Pocos sucesos se habían quedado sin aclarar. Normalmente las noches sin dormir y el talento de oficiales y agentes había dado siempre sus frutos. Pero este caso parecía diferente. Un pálpito; la intuición que no se gobierna, le hacían sentir algo especial cada vez que echaba un vistazo a la foto del cadáver...