Vidas truncadas
Un banco de la calle inflama El beso cerrado del alba Las manos de uno en los hombros Del otro que los reclama Desde mi rincón escribo Espío desde esta atalaya Una mirada sincera Un amor sin doblez ni tacha Y mojando la pluma pienso En sus penosas andanzas En este Madrid justiciero De tirón cruel y navaja Tal vez añoren el viento Que atestiguó su mirada Primera vez... el deseo En tardes desangeladas ¿Quién sabe...? mi mente divaga por casas ajadas e infectas y en medio una cuna dorada o ni tan siquiera eso... ríos secos de esperanza. En ese momento una mano Dibuja una línea en la cara Delatando la mancha negra Estigma de aguja infectada Ésta la mano que brega Que surca la oreja y que viaja Se va deteniendo en los labios De almendras garrapiñadas Comidos por el mal fario Devorador de las almas. Y de un golpe se esfuman De mi mente las buenas estampas Las alegrías futuras Retozos tibios de cama. Me sumergí en un momento Un instante en su rayo de calma Beso lento, ojos cerrados Acunándose...