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CARVALHO Y EL MISTERIO DE LA CUEVA DE ISIDORO

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  En esa media mañana del mes de junio, agarrada al tiempo como novia primeriza, el anteriormente llamado Torrejoncillo de la Ribera se había levantado con pereza etílica. Las fiestas habían dejado rescoldo, y la brasa del bullicio tardaría aún algunos días en apagarse del todo. Los coches de línea trasegaban por la carretera de circunvalación, y las urracas jugueteaban unas con otras, persiguiéndose dentro del algoritmo mental incrustado por la madre naturaleza, allá donde la cuesta de la grilla adquiere su rutilante nombre. Subiendo lentamente, por la acera de la sombra, con paso sereno, un hombre vestido de negro, cabizbajo, con las manos en los bolsillos, pareciera haber surgido de la nada, como de un aterrizaje, en abducción marciana se tratara. El día amenazaba canícula y bochorno, pero el visitante no parecía estar preocupado por el parte meteorológico, pues ya le ocupaba la mente algún tema que le tenía sumido en pensamientos y bosquejos, aún desconocidos. Llegó al fi...

CRÓNICA DE UN NACIMIENTO SIN ANUNCIAR. Vigésimo quinta tertulia literaria del Ateneo Realsitiense. Viernes, 17 de mayo de 2024. Día de San Pascual Bailón.

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  A las seis y cuarto de la tarde, iba yo a la querida tertulia literaria como un colegial aplicado que desea la reunión con sus compañeros de pupitre. Todavía no le encontraba explicación a esa agradable sensación de plenitud, a ese clímax contenido que sentía recorrer por los vasos sanguíneos que riegan mi afición por hablar de lo escrito, o de lo que está por escribir. Crucé temerariamente hacia el súper, con la mochila a la espalda y tentándome el bolsillo para sentir el monedero en el muslo. Los del puente de Vallecas no utilizamos los pasos de cebra, aunque nos cueste un susto. Cosas del RH o el ADN y esas cosas, como diría, me imagino yo, mi querido Paco el de las Castellanas. En la entrada dudé un momento entre dejarla en el armario para las “impedimentas” de Día, o seguir adelante e infringir otra norma, esta vez no escrita. Finalmente me adentré en ese bosque multicolor de comidas e higienes, pensando que, si alguna cajera me conminaba a enseñar su contenido, el catálog...

EL MISTERIO DE SOMORROSTRO VIII

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El comisario de Coslada, era una persona que estaba muy bien relacionada con el estamento judicial de la ciudad. En Colombia 29, como se le conoce vulgarmente, se trasladan los expedientes en vetustos y artríticos carros de la compra, como en cualquier juzgado, pero se da la particularidad de que existe una fina aureola de hospital, de módulo para terminales, que le confiere a las visitas una angustia inmerecida y cruel. Miguel Rufilanchas, a pesar del cargo, también sentía ese temblor indisimulable cuando pasaba el umbral, y por eso, quedaba con los fiscales y los jueces en una cafetería cercana a la rotonda volcada de la calle Honduras. El inspector Vélez ya estaba investigando las cajas del trastero de Susana, y que a su vez eran de Agapita, la antigua dueña del piso y archivera jubilada, felizmente. De los primeros informes evacuados con el inspector, ya se extraían las conclusiones preliminares, y en esta ocasión, el fiscal, con el mostacho tintado de café cortado , había comenzad...

EL MISTERIO DE SOMORROSTRO VII

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 " Siempre se ha creído que existe algo llamado destino, pero es una realidad innegable que también convivimos con una realidad llamada albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio entre los dos polos de esa contradicción " Gilbert Keith Chesterton. El suelo de la Plaza de España estaba mojado municipalmente, como las calles del Madrid de la posguerra. En esta ciudad, es un minúsculo, casi ridículo camioncillo, el que pulveriza un chorro en forma de ducha hostil, mitad agua y mitad aire. Allá en la capital, in hilo tempore, el funcionario de turno empuñaba la indomable manguera, cuarteada por el uso y las batallas, como si de un caño elástico se tratara, arrastrando con su furia las colillas, las publicidades y la mugre. Son cosas del nuevo paradigma de la sostenibilidad y el ahorro. Algunas de esas gotas, como si fueran bólidos, se colaban por tandas, aprovechando la apertura ocasional de las puertas automáticas, y se estrellaban, pasadas de frenada, contra el zóca...

EL MISTERIO DE SOMORROSTRO VI

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El nudo gordiano del caso  Somorrostro , había encontrado un punto de distensión en el momento en que la madre de  Julián Uralde , el fallecido, y  Susana López , la involuntaria protagonista de esta historia, se sentaron en la terraza del  Gago`s  a tomarse una infusión, una mañana que se agarraba a la vertical del día, resistiéndose a su declive. La señora  Adela , mientras se tomaba la tila  Pompadour  de bolsita moderna (no sabía muy bien cómo enredarla en la cucharilla),le fue desgranando a su contertulia todo lo que sabía sobre las pesquisas que había realizado su hijo, teniendo en cuenta que habían sido comentarios a vuelapluma, y algunas veces, inducidos por desvelos y desesperaciones puntuales. Después, el desenlace abrupto de su muerte, la coherencia en la que había entrado su historia, y la casualidad precipitaron que buscara a aquella mujer, la del piso en cuestión, para que no se perdiera el hilo de la verdad que se estaba construyend...

EL MISTERIO DE SOMORROSTRO V

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  Era una mañana de domingo un poco particular. Después de un amanecer borrascoso y gruñón, al crecer el día, el sol se encargó de alegrar la vida a los vecinos. La calle de  Adolfo Pérez Esquivel  se contagió de ese optimismo, y en su esquina, Susana se encontraba hurgando en el bolso, discriminando tiques inservibles de otros que debía conservar, por si acaso. Buscaba el último recibo del alquiler. La dueña de su piso era una señora mayor, que vivía en  Alcalá de Henares , y que tras su jubilación se mudó a un silente pueblo de  Cuenca . A pesar de las subidas del mercado en los últimos años, Agapita (que así se llamaba la señora) le había mantenido el precio, y era una casera ejemplar, de las que no molestan ni ponen pegas cuando se estropea un lavavajillas. Las dos partes, inquilina y arrendadora habían conseguido la armonía perfecta del universo imperfecto de la vivienda. A pesar de los dobleces, lo encontró detrás del todo. Se acercaba la fecha del pago y ...

EL MISTERIO DE SOMORROSTRO IV

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  EL MISTERIO DE SOMORROSTRO IV Jorge y Nacho  quedaron a desayunar en el  Luna , ese martes por la mañana. La calle  Miralso l es un afluente de  Coslada  que se recuesta en San Fernando por la  avenida de Vicálvaro . Todo muy cosmopolita. -Paga tú, que te hacen descuento- dijo el ordenanza cuando acabaron la tostada. -¿Y a ti no? Aquí no distinguen a los laborales de los funcionarios, y hacen bien-  Jorge Vélez  no escurría el bulto, pero le dejó claro que la oferta era para los que trabajaban en la comisaría, sin distinguir de régimen jurídico. - Lo que te dije Jorge. Ese chico no estaba metido en asuntos raros. Trabajaba para un periódico y estaba investigando algo del barrio de  Parque Henares . Ya sabes que los rumores corren como la pólvora, y a mi me da que se lo cargaron por husmear en asuntos donde el  lado oscuro  no tolera. - No lo descarto. Pero ahora mismo las pruebas se están estudiando, y el piso donde vivía el ...