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Facebook, a veces...

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Conste que un servidor es usuario, más "voyeur" que otra cosa. Hay pocos temas que me interesen. Pero la cuestión es que, creo que este invento de Feisbuc tiene que ser dignificado, como canal de comunicación, intercambio de lo que sea, e incluso, del sano chismorreo. Cualquier actuación, tejemaneje, vicio, costumbre o muletilla que nos arroje a los mugrientos brazos de la vileza merece cercenarse, porque si no, embadurna las meninges con chapapote. Ya bastante tenemos con los telediarios. Tres consecuencias a tener en cuenta para no naufragar en estos Sargazos 1)Envilecimiento. Sin darte cuenta te encuentras inmerso en él. 2)Anhelo exhorbitado por el pasado, otro uso bastante repetido.3)Edulcoración artificial ( buenismo irredento) lo peor de todo. Vamos por partes: Somos libres de reencontrarnos con antediluvianos amigos de la EGB, excompañeros de retrete en el antiguo curro o una vaga reminiscencia de nuestro árbol genealógico, pero, sentemos la cabeza, paremos la endiab...

Requiem por el político honrado

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Concédeles el descanso eterno, Señor, y que brille para ellos la luz perpetua.») Introíto. Precisamente por ser una especie en extinción, señor lector, pido árnica para su dolor y descanso eterno cuando dejan su responsabilidad pública. Un político vocacional, un servidor público, alguien que organiza, estructura y da salida a lo que necesitan los ciudadanos es un lujo para los tiempos que vivimos. Haberlos los hay, pero la espesura de la corrupción y la confusión que fomentan los medios de comunicación los mantienen ocultos y casi inéditos. En este país, en el que el reproche, la queja, el llanto y el acomodo constituyen las patas del inconsciente colectivo y colectivizado, vibran en otra onda las palabras serenas, las acciones venturosas, o los gestos limpios y decididos. Leamos estas frases: " Son todos iguales..." "Chorizos, que son todos unos ladrones..." " A picar piedra los ponía yo..." "Con lo bien que viven los hijos de...". Todas nos s...

Gárgoris y Habidis

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Vivimos inmersos en la polución urbana. Nadamos entre enormes cantidades de vacuidad. Esta es la razón por la cual hay que agarrarse a pecios que merezcan la pena, que no se descompongan con la fuerza del torrente cotidiano. Son tablas de salvación para el espíritu y las neuronas. Yo os digo qué obra es la que me está salvando últimamente: Gárgoris y Habidis. Facilidad de palabra, verborrea erudita, rigor histórico, búsqueda gnóstica; en definitiva, una buena obra para ocupar tardes de lectura dulce o mañanas de solaz y aptitud serena.Un apunte: El prólogo es de Torrente Ballester. Me refiero al prólogo de la obra en general, da igual la edición o la reimpresión. Ahora, la guinda la pone el autor con las sesenta y pico páginas de primer plato, antes del principal de la obra, con la que nos sentimos regalados en la edición de 2001. Después, la zambullida mística y el recorrido por un país llamado España, y por la historia mágica, etnológica e histórica de sus gentes y de los pueblos. T...

IUslas afortunadas

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Y no precisamente en las Canarias; aunque aquí, en el Corredor del Henares, los rivales están que trinan. San Fernando y Rivas, Julio Setién y José Masa, son dos notas discordantes en el lago azul de la Comunidad de Madrid. Izquierda Unida no gobierna en muchos sitios. Lejos quedan los califatos de Anguita en Córdoba, seguidos después por la díscola o disidente Aguilar, harina de costales que al final repelieron hoces y martillos. Dos ciudades, dos pueblos, distintos en su modo de concebir a la ciudadanía. Técnica depurada en su maquinaria por hacer y por parecer, que también importa. Dos gotas rojas cuyo peso ha calado en las conciencias, hastiadas unas, indignadas otras, contentas con sus ediles por millares. Los dos pueblos se han plantado en el panorama político madrileño con chulería y desparpajo, mirando por encima del hombro, ya sea pana o tela de cuadros lo que perfila el horizonte de los cuatro años que seguirán con el bastón de mando. La autoridad no entiende de ideologías, y...

¿Por qué?

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Esto no es Mouriño. Esto intenta ser poesía. Por qué, ni siquiera, el roce de la mirada por qué ese ignorar tan hondamente profundo… Por qué los negros párpados del desdén en ojos caídos que no quieren ver pero que tanto hieren… ¿por qué? Si permanezco quieto, por no turbar el aura de tersura que proyectas si contengo el aliento para que solo respirar no te haga dudar, lo intento… Reacciono, cuanto tu pasar no es pasar que es honrar el instante que nos recoge entonces aparezco, en la nube tímida del tabaco en un parque, en la esquina ajada, y te hablo con la lengua entrecortada mental, valiente, a ráfagas y me presento, de puntillas en tu universo y ni siquiera entonces coincide, mi cara resuelta en tu revés; Anverso de luz en tu ojeada simple sin que tus párpados se rocen en mi ¿Por qué?… Tanta esencia derramada, tanto dolor tan profundo este doler y décadas de aullar hasta que pasa martilleando una pregunta dura la incógnita congelada , fría Si tener aun el universo me bastara me rep...

Fogonazos mentales de un perdido

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Una sábana perfecta, de esas que no conozco, un chorrito de luz diseminada, una pluma para darle empaque a la tarea y un motor dubitativo que respira y suspira. –Piensa algo original, divaga – me viene, y se ilumina un “…con un mono de intentar en la mirada”, y se me queda grabado como la luz que se pega y no viaja. Siempre me he movido por impulsos, a oleadas. Mal asunto. Dependo de la marea repentina de una palabra o de una imagen que desentona y se torna en sepia para mí, formando una isla de interés por explotar. Huyo como un furtivo de los calendarios y de las tareas programadas, me desesperan sus rígidos corsés, inmisericordes. “Un mono de intentar en la mirada”, el caso es que no suena tan mal, aunque tenga cierto tufo a vulgar ese mono que no es un ser vivo precisamente, sino una funda azul que ponerse para sacrificar en el tajo unas letras y fabricar un buen muro de ideas, si eso basta, o una vivienda corriente, con algún cuartito que otro, menuda licencia. ¿Una casa algún dí...

El hilo y la distancia

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Un relato escrito en una hora y ante el Tribunal... Era primera hora de la tarde, un momento de especial sosiego en aquel pacífico pueblo meridional. Mi mano recogía la suya con especial cariño; yo diría que con devoción. Sus pequeños ojos buscaban el nido de los míos, dejándome pequeñas ráfagas de cariño y agradecimiento. Mi tía Leo. La que tantas veces me ofreció sus manos para que pudiera dar los pasos de una niña, titubeantes. Ella, que siempre nos esperaba en su casa de Madrid, con la cazuela humeante; ese caldo gallego, Dios mío. Ahora me veo yo, como por la ventana del tiempo, fijándome en sus ojos, tan vivos como los de ahora, aunque estén, temerosos, a un paso de la muerte. Hace calor. La chica que nos ayuda con sus cuidados ha salido un momento, y yo aprovecho para ordenar un poco la habitación, improvisada, abigarrada de trastos, de frascos, de olores. Mi tía descansa, serena, desprovista de cualquier dolor, salvo los del alma y el desánimo. En este momento, ahora mismo, ...