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Tablones a los que agarrarse

Que la música ayuda a llevar o a sobrellevar la vida es evidente. Todo el mundo tiene un universo particular hecho de notas combinadas. Cada cual es una constelación de galaxias cuyo gobierno interestelar maneja con más o menos acierto. Yo, que tengo mi propia confederación de conflictos, alegrías, intereses y sentimientos, de vez en cuando, pongo por los megáfonos de las naves que van de allí para acá alguna cancioncilla para aliviar el "curro" de los que meten carbón a la caldera, o pican los datos en las oficinas de mi memoria, o simplemente vegetan en el Ministerio de la Próxima Paternidad, de reciente creación. Voy a pinchar ahora una de ellas. Para todos mis queridos oyentes, les habla el Comandante Castillo... http://www.youtube.com/watch?v=l50Fp4l1fCk

Sobreviviendo al virus del doble acento

Ninguna circunstancia pertenece ya a lo ajeno, a lo furtivo todo est´´a dentro de la baraja marcada de los rincones conquistados. He vibrado con todos los minutos y lo que se escapa no importa, ya he sentido bastante tuve, retengo, custodio y libero... Qu´´e me queda ya si los vientos me han atravesado dejando virutas secas, recuerdos s´´olo echar pie a tierra, eso. Mirar de soslayo y compadecerme del polvo que despertaron los pasos hermanos quebrados del tiempo Temores muertos, son llagas o surcos de pena resecos que miro con desd´´en y sonr´´io por no sentir pena de ellos Vibrante quiebro improvisado del que pisa los bordes adrede porque nota los pies que levitan encima de filos canallas. Soy libre para la eternidad y dibujo mi senda sin duda ya cabalgo sobre un destino que me pertenece

Humo en los andenes

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Otra vez se dibujó la línea del horizonte delante de ella. Pero a diferencia de aquella primera aparición, años atrás, que fue como la visita de un ángel, esta vez el acontecimiento brotó como una bruma incierta que ocultaba la luz de un futuro por construir, el ánimo en horas bajas y el rumbo a un destino desconocido. Parecía que estaba predestinada a emigrar cada cierto tiempo y establecer relaciones con fecha de caducidad, sin raíces. Pero el paso de los años ya había hecho mella en la fortaleza de su resistencia, y el cierre de las cremalleras provocaba esta vez que alguna lágrima asomara por el quicio de sus ojos. Sylvia no era de las que echaba la vista atrás. No lo hizo la primera vez que abandonó la casa de sus padres. Era todo ansia de futuro, avidez de caras nuevas y de aires extraños. Otras se fueron mucho antes, movidas por las ganas de hacer algo de dinero y de comprarse un coche que no tuviera que pisar barro y llevar alpacas de paja. Ella tuvo un sentimiento repentino de...

Adios, tiempo perdido.(¿Rozando la pedantería?)

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No recuerdo lo pasado, mi anterior salvo tus ojos clavados en los míos remanso de frescor, piedras del río azul eterno en montañas de pasión Entre sábanas de insomnio y de calor los dos, fuego y calor, ausente el frío, apágase el tizón del sentir mío. sepultándose las hidras del dolor. ¡Cómo pude ser tan necio mi señor! anidando en el hogar de mi vacío ignorando tu brillar, tu poderío escondido en mi tosco corazón.

La libertad y el cambio.

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El cuerpo humano, y la mente también, están hechos para resguardarse de los cambios, para ahorrar energía innecesaria. Por eso existen dos clases de "frenos" naturales; físico y psíquico, de los cuales sólo podemos efectuar una salida hacia adelante. Todo esto viene al caso porque existe una conexión entre el miedo a la libertad (con todo lo que conlleva en cuanto a vislumbrar nuevos horizontes, asomarse a precipicios desconocidos, recibir golpes en sitios incómodos) y la terca aptitud de la voluntad del hombre hacia los cambios. Por lo tanto, y uniendo los dos párrafos anteriores podemos ligar una pregunta, a priori absurda, pero con enjundia intrínseca: ¿El amorcillamiento intelectual o carnal, la extraña tendencia a la conservación "sillomboliana" es un mecanismo de conservación de la naturaleza positivo? O de otra forma: ¿En qué medida debemos contrarrestar las causas perjudiciales, poniendo en práctica el saber de todos estos siglos? Son preguntas que a veces s...

Yo concilio...

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Tú concilias, el concilia. Así se denomina ahora, generalmente, el arte y oficio del escaqueo en la oficina. Labor exportada desde el ámbito público al seno de la empresa privada, escaquearse supone y presupone manejar los tiempos y las mentes, establecer una cadencia al ritmo de pedaleo por los pasillos, acompasar la inercia administrativa al "matrix" irreal de los papeles que descansan debajo del brazo. Ahora lo llaman Concilia, y aristocratizando el nombre han dignificado el sector. Es de justicia que el Boletín Oficial del Estado haya regulado ese fino equilibrio de tiempos y de espacios. Al contrario que en el fútbol, no consiste en el achique de los mismos, sino en la ampliación: " Me pilla un poco lejos..." "Te cojo el teléfono de milagro, estoy con unos papeles..." o con la belleza que tienes las cosas simples " Esta tarde concilio..." ¡Qué majestuosidad ! ¡Qué gallardía en el paseíllo de pasillos! ¡Qué temple el suyo al pasarle el jefe a...

Posesiones

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Soy el dueño del carrusel de mi vida y de sus títeres animados porque todos los días visito mis posesiones y me cercioro de que todo está en su sitio y así es. Soy el dueño de mi casa y de mi calle porque habito en ella, y todo rueda todo se mantiene. Soy el dueño ficticio de mi mundo porque así me lo creo, porque así lo siento soy el dueño de mis amigos, de mi familia porque ahí están; los hilos responden. No quiero poseer, pero soy el dueño porque necesito tener para no desesperar y el decorado todavía se sustenta firme responde a mis estímulos como siempre Creo en mis dominios porque yo los creo porque es imposible no tener nada porque la nada es acercarse a la nausea y el abismo no pertenece a nadie, creo. A quién perteneceré yo, me pregunto quien moverá los hilos que siempre responden porque yo, seguro, que no me pertenezco sólo se posee de cuerpo para afuera no se puede tener posesión en los dominios de alguien...desconocido.